sábado 19 de mayo de 2012

Vidas paralelas: Kirchner - Perón

Director del Instituto Nacional de Capacitación Política\r\n

Director del Instituto Nacional de Capacitación Política

Néstor Kirchner – Juan Perón.

Plutarco fue un célebre historiador, biógrafo y ensayista griego que vivió durante el apogeo de Roma, por lo que conoció cabalmente las dos culturas. Eso lo llevó a realizar su producción mas conocida, que es un clásico de la literatura universal. Sus Vidas paralelas, son una serie de biografías de griegos y romanos famosos, elaborada en forma de parejas con el fin de comparar sus virtudes y defectos. Las Vidas Paralelas que llegaron a nuestro tiempo, contienen veintitrés pares de biografías, donde cada par comprende una vida griega y una vida romana, así como cuatro vidas desparejadas. Entre ellas, se destacan, por ejemplo, las de Alejandro Magno y Julio César.

Mucho se ha hablado de las similitudes y diferencias entre Néstor Kirchner y Juan Perón, sin dudas la envergadura de ambos líderes así lo amerita, fundamentalmente entre quienes formamos parte del movimiento nacional. Los enfoques podrán ser variados en función de la visión ideológica o generacional, pero lo claro es que las reflexiones sobre el tema seguirán por siempre. Partiendo de la base que, indudablemente las comparaciones resultan odiosas lo que propongo es un ejercicio de trazar paralelismos -a la manera de Plutarco-, como una forma de rendir tributo a dos grandes personalidades de la causa popular.

 

Virtud y Fortuna.

 

Desde Maquiavelo hasta nuestros días, estas dos cualidades han sido fundamentales en la vida de los grandes líderes. La virtud entendida con la mirada del maestro florentino; habilidad, astucia y coraje para hacer frente a la realidad política. Y la fortuna siempre necesaria para el acceso al poder. Perón supo encontrar el rumbo hacia donde iba la historia y actuar en consecuencia, interpretar la demanda de un sector emergente, el de los trabajadores y ser el primero de ellos. La prisión, aquel 9 de octubre de 1945 pareció ser el final de todo. Pero el 17 esa suerte había cambiado drásticamente y lo encaminaba a convertirse en presidente. Néstor, tuvo la virtud de interpretar el 2001 y canalizar las expectativas de los argentinos en ese momento. En 2003 pareció que no alcanzaba, antes habían muchos candidatos, llegó a la segunda vuelta con lo justo, y en poco tiempo era el presidente de todos con una imagen cercana al 70%. Sus convicciones habían entrado con el a la Casa Rosada. Virtud y Fortuna.

 

Comunidad conyugal. Comunidad política.

 

Néstor y Cristina. Eva y Juan. El vínculo del amor transformado en un formidable tándem destinado a cambiar la vida de los argentinos. Como datos biográficos comunes Eva y Juan se casaron en La Plata. El mismo lugar en que Cristina y Néstor comenzaron a escribir una historia compartida. Ambas parejas funcionaron como un equipo que se complementa y en el que uno suplió al otro o lo potenció según las circunstancias. Con un dato histórico –para interpretación de cada uno- que los “despareja”. A Néstor, como parte de un plan, lo sucedió Cristina. Eva quiso ser vice de Perón, eso ocasionó una puja con diversos sectores de poder, el resultado lo conocemos todos.

 

Contexto internacional. Política Económica. Sustitución de importaciones. Plan Marshall.

 

Ambos asumen sus gobiernos con crisis en los países europeos. A diferencia de Perón, Néstor asumió prácticamente sin reservas en el Banco Central. Sin embargo el proceso de sustitución de importaciones identifica a ambas etapas. El fomento del desarrollo de la industria nacional y la idea de diversificar la producción saliendo del modelo agroexportador con la consecuencia, además, de la redistribución de la riqueza son rasgos indelebles de los gobiernos Néstor-Perón. El problema para Perón fue el ingreso de las naciones europeas al Plan Marshall y la condición impuesta de que no comerciaran con Argentina por un lado, y por el otro que los fondos de préstamos otorgados por EEUU fueran usados para comprarles productos a ellos mismos. La situación actual es diferente. La sustitución de importaciones es llevada adelante en un contexto de economía abierta y la crisis norteamericana impide realizar ese tipo de medidas de salvataje. A su vez la emergencia en el mercado mundial de China e India, además del crecimiento de Brasil, marcan algunas diferencias y nos animan a seguir creciendo en este rumbo marcado por Néstor-Cristina.

 

Sujeto histórico. El Trabajador. La Juventud. Rol del Estado

 

Como decía al principio el justicialismo nace con el eje en un sujeto histórico, es decir un protagonista de ese momento que vivió Argentina. El trabajador fue el centro sobre el que se construyó el relato peronista. Y la función proactiva del Estado como el gran direccionador de las políticas públicas fue clave en la edificación de ese nuevo país. El kirchnerismo puso al Estado en el centro de la escena, en el foco del dispositivo económico, social, político y cultural, desplazando al “mercado”. El proyecto se fue consolidando a medida que se encontraba a ese sujeto histórico, ausente hasta hace poco tiempo. La irrupción de la juventud a partir de la identificación con la figura de Néstor y la posibilidad de tener futuro le dio, en alguna medida, a este proyecto político el sujeto histórico que reclamaba.

 

Políticas públicas. Derechos Humanos. Igualitarismo, género y progreso social.

 

En materia de políticas públicas o medidas de gobierno podríamos describir muchísimas. Sin embargo uno de los sellos distintivos de las administraciones Néstor-Cristina han sido las políticas en materia de derechos humanos y dentro de éstas, las políticas de igualdad y género. La lucha contra la violencia de género, la trata de personas y el matrimonio igualitario, entre otras medidas son aspectos medulares en la agenda de progreso social, la última de esas medidas ha generado tensiones con la Iglesia. En el mismo sentido no debemos olvidar las revolucionarias leyes en la materia de los gobiernos de Perón: el voto femenino, la igualdad jurídica de los cónyuges, la patria potestad compartida y finalmente la ley de divorcio de 1954, con el consecuente –por supuesto- conflicto con la Iglesia Católica. Un detalle: en materia de política de seguridad social 2.000.000 ingresaron al sistema jubilatorio durante los gobiernos de Perón, el 96% de las personas en condiciones de jubilarse hoy, tienen ese beneficio como consecuencia de las políticas en la materia durante Néstor-Cristina.

 

Tercera Posición. Continentalismo. UNASUR.

 

La idea de Tercera Posición y de Continentalismo fue desarrollada ampliamente por Perón. En ambas posturas lo que se buscaba era una identidad como nación y como región, y el protagonismo de sus pueblos (La Hora de los Pueblos). Sesenta años después, pese a no existir mas una de las visiones del mundo (comunismo soviético), este espíritu de autodeterminación se vió reflejado en la Cumbre de Mar del Plata de 2005 y posteriormente con la unión de los Estados y los pueblos, a través de la creación de UNASUR. Allí pudimos apreciar el rol determinante de Néstor Kirchner en la búsqueda de la paz, la unidad y el desarrollo estratégico de la región, algo sobre lo que también insistía Juan Perón.

 

Por supuesto que también se han dado situaciones desparejas. A la frase de Perón “mi único heredero es el pueblo”, en Néstor se plasmó en un acompañamiento fenomenal a partir de ese 27 de octubre, fundamentalmente de los jóvenes, sus herederos. El contexto democrático de las épocas también era diferente. El valor democracia hace sesenta años no era tan venerado, con lo que algunas tensiones con ella fueron toleradas. Néstor realizó los cambios en tiempos de la más amplia libertad y democracia. Y muchas veces en situaciones desventajosas. Está claro que el tándem Néstor-Cristina está encaminado a superar en tiempo de gobierno al del fundador del movimiento. El culto a la personalidad propio del primer peronismo ha quedado diluido con la lógica de proyecto colectivo conducido por Néstor-Cristina.

 

Pero, en definitiva, ambos han marcado un antes y un después. Ambos son parte fundamental en la historia argentina. Ambos están en el corazón de su pueblo. Ambos viven en él. Juan Perón y Néstor Kirchner pusieron en marcha proyectos políticos transformadores que forjaron derechos, construyeron nuevas subjetividades, fundamentaron un cambio cultural. La pelea por la igualdad de oportunidades y la justicia social los ubica en el podio de los más grandes en la lucha por las causas populares.

 

Se cumple un año sin Néstor Kirchner. Cuando murió Juan Perón el “Perón Vuelve”, mutó por “Perón Vive”. Hoy podemos ver en muchos paredones la leyenda “Néstor Vive”. Ambos, Néstor Kirchner y Juan Perón viven en el corazón de su pueblo. Fueron, a decir de Plutarco, “Vidas Paralelas”.

EL LEGADO DE NESTOR KIRCHNER A LAS NUEVAS GENERACIONES

 

Al cumplirse un año desde aquel 27 de octubre de 2010 en que Néstor Kirchner nos dejó en su forma física, sigue más presente que nunca su impronta en el devenir de la vida política de nuestro querido país. Se esbozaron muchos análisis acerca de la importancia de su liderazgo, de los cambios que ocurrieron en Argentina en los últimos años. También hicimos, y se van a seguir haciendo, homenajes recordándolo en cada una de sus múltiples acciones diarias orientadas hacia la consolidación de un modelo de nación sustentada en los valores de la igualdad de oportunidades, la justicia social y el desarrollo con inclusión. Pero mas allá de esos homenajes, de las anécdotas, creo importante plantear una visión que se aleje momentáneamente de lo conmemorativo y proponer un decálogo de puntos que a modo de testamento político transmite Néstor a las nuevas generaciones.

 

Y escribo “transmite”, porque “transmitir” es diferente que “dejar”. Dejar es poner algo en un lugar para que eventualmente alguien lo recoja. Transmitir, implica un contacto, una unión. Y esa unión expresa la relación de NK con nosotros, las nuevas generaciones de dirigentes que volvimos a creer. Un contacto que todos lo percibíamos pero que definitivamente se vio en el momento más difícil. Por eso, y por si algún distraído aun no lo pudo comprobar, propongo un decálogo de enseñanzas, de herencias, que seguramente podrían ser mas, pero que explican esa comunión y son el aliciente para el futuro. Ahí van.

No se logra lo posible si no se busca lo imposible. La máxima que Max Weber, el destacado pensador alemán deja como enseñanza en “La política como vocación”, se plasmó en la realidad de la gestión, fundamentalmente a partir de NK. Frente a la realidad de lo que veníamos, lo que llama Rafael Correa “la larga noche neoliberal”, cualquier cambio sustancial en las estructuras que se habían montado en Argentina sonaba como imposible. Avanzó sin dudar y comenzaron las grandes transformaciones.


La rebeldía, la transgresión. Tensionó los límites hasta correrlos. Tiene que ver con lo anterior pero esto es más pasional que racional y por eso las nuevas generaciones lo han tomado como bandera. Romper las formas, los moldes, cuando solo se han transformado en cascaras vacías. Decir las cosas como son, sin pelos en la lengua y haciéndose cargo, provocando y bromeando; jugando, como a él le gustaba decir, en los bordes, marchando con pasión por ese estrecho desfiladero que encuentra de un lado al suicidio político y del otro a la audacia.


Enseñanza política, enseñanza de vida. Sus años en la escena nacional no solo mostraron un talante de líder, un talento político diferente al conocido hasta el momento en la historia argentina, por sus particularidades. También nos transmitió que más allá de la política, vale la pena exprimir la vida al máximo. La visión de un proyecto colectivo, por sobre el culto a la personalidad que también había sido regla en nuestra política, es enseñanza de vida. La realización personal en el marco de la realización de lo colectivo y viviendo “a full” ha sido su impronta.


Entregó la vida. Como parte orgullosa de una generación política que peleó por sus ideales hasta la muerte. Que se formó en un mundo de antinomias y en un país por momentos dominado por el odio de 18 anos de proscripción y persecuciones de la principal fuerza política y su líder; él, con sus acciones, cambio el slogan original “Patria o muerte”, por el de “Patria y Vida”, defendiendo los intereses nacionales en todos los foros, tanto políticos como económicos; sosteniendo la defensa inclaudicable de los derechos humanos y de las posibilidades de una vida con dignidad y posibilidades para todos los argentinos, fundamentalmente para los mas desprotegidos. Hasta tal punto llego ese compromiso con la vida, que entregó la propia.


Desnudó al poder real. La democracia argentina de los últimos veintisiete años -es decir desde la restauración de 1983- el llamado “poder político” alternó entre las fuerzas mayoritarias de nuestro país. Y digo “poder” con el adjetivo de “político”, para diferenciarlo del poder “a secas”, que es el verdadero poder. O para decirlo en forma mas contundente el “poder real”. Desde 1983 a 2003, cada dos años la disputa política fue por los cargos, no hubo disputa por el “poder real”. Más allá de alguna denuncia puntual de determinado gobierno contra “grupos desestabilizadores” o “las corporaciones”. NK emprendió esa batalla que permitió a miles de argentinos abrir los ojos. Y utilice la palabra “desnudó” no por casualidad. Cuando alguien muestra una verdad es costumbre decir “desenmascaró”, como si se hubiera caído una máscara o careta para que se vea la verdadera cara. “Desnudó” es mucho mas, es dejar expuesta no solamente la verdad, sino la identidad del poder en toda su forma. El poder corporativo, con el brazo ejecutor del dispositivo multimediático comunicacional quedó expuesto, y a la luz de todos. Ya nada volverá a ser igual en Argentina después de esto. Con NK, el Estado y la política como la herramienta que permite subordinar al poder corporativo, que se alza en disputa sobre ese poder como instrumento para defender el interés del conjunto de la sociedad y disciplinar a esas corporaciones.


Entronizó la política. Se habla mucho de esto. Entronizar es poner en el “trono”, en lo mas alto. Pero lo importante es su significado en el marco de la realidad social. Significa, en principio, modificar la lógica imperante en los noventa, donde la política -además de estar sometida a los intereses corporativos, como vimos- estaba subordinada a la lógica de la “racionalidad” económica. Eso NK lo hizo mutar drásticamente. La ecuación cambió. A partir de él, la economía pasa a estar bajo el imperio de las decisiones políticas (léase pensar en la gente y no en las recetas de los gurúes de la ortodoxia y los organismos multilaterales de crédito). Pero el legado mas importante en esta materia fué, sin duda, dignificar la “política”; no como profesión de políticos, sino como el lugar donde las ideas se transforman en convicciones, luego en acción política que en definitiva es modificadora de la realidad. Es decir, la “política” como actividad transformadora de la sociedad. Donde, a partir de las ideas, se pueden cambiar las cosas.


Demostró que el peronismo no estaba solo en los manuales de historia como una categoría romántica propia del pasado. El peronismo marcó un hito en la historia de nuestro país porque como fenómeno político-social incorporó un nuevo sujeto “el trabajador”, y a partir de la afirmación de esa subjetividad, construyó un universo de nuevos derechos, los llamados sociales. Sobre el valor de la justicia social nació una Argentina diferente, mas igualitaria. Las versiones del pseudoperonismo neoliberal –creador de pobreza y desigualdad- y el pactista -reproductor de las condiciones de pobreza-, quisieron imponer la visión de que los ideales del peronismo eran el pasado. NK, sin recitar como loro las frases de Perón, ni formar parte del culto museológico de algunos, recuperó el combate por la justicia social, la lucha por los mas desprotegidos y por la igualdad de oportunidades. En síntesis y para no abundar, la esencia de la existencia del peronismo.


Ayudó a despojarnos de los pre-juicios. La Argentina del fracaso generó, entre otras cosas la profundización de los prejuicios en todos los ámbitos. Desde que no se podía cambiar la realidad social, pasando porque la Argentina no tenía destino, hasta que lo político es sinónimo de corrupto y que el Estado no tiene capacidad de acción, podemos enumerar un montón de pre-juicios que se habían instalado en nuestra sociedad después de la debacle 2001-2002. El prejuicio es un juicio a-priori, es tomar una postura sin reflexionar, sin pensar, sin evaluar. Horacio González en su momento utilizó esta palabra para definir el término “gorila”. “Gorila” es quien piensa u opina desde un prejuicio. Comienza su razonamiento desde ese lugar. Por ejemplo: “los negros peronistas”. Resultó y resulta llamativo que tanto NK como CFK cuando convocaban, motivaban y exhortaban al pueblo a participar, a acompañar un proyecto de transformación, nunca utilizaron la retorica del adoctrinamiento “per se”. Siempre en cada intervención pública han apelado a frases como “abrir la cabeza”, tener la  “capacidad para reflexionar críticamente” o construir una sociedad de “sujetos críticos”. Es decir, proponiendo y motivando al ciudadano a abrir las mentes y los corazones, y elegir lo mejor para sí y para su comunidad. Un legado importante, una forma de valorar al ciudadano y una forma de hacer política diferente, porque la adhesión lograda es, además de pasional, racional.


Creó futuro. Puente de plata para las nuevas generaciones. Volviendo a los momentos mas duros de la ultima Argentina, durante los sucesos de 2001-2002, quienes formamos parte de las nuevas generaciones veíamos un país con grandes incertidumbres, sin futuro ni oportunidades. Para quienes pensamos los próximos años no tenemos ninguna duda que pasamos de los bancos cerrados, el éxodo de la juventud, los edificios públicos cercados y la dirigencia severamente cuestionada, a volver a tener expectativas. Gobernar es, entre otras cosas, generar expectativas de futuro. Crear futuro. NK con su acción concreta como fuerza creadora generó las condiciones para que hoy proyectemos la Argentina de 2020 o 2030. Fue, lo que dijo que quería ser: un puente de plata para las nuevas generaciones.


La muerte como liberadora de energía. Se habló y se habla de la hiperactividad de NK. Que no paraba nunca y que estaba pendiente de todo. Eso lo mostraba como un hombre lleno de energía. Al mismo tiempo, y también es cierto que, tanto las religiones como diferentes culturas o filosofías, intentan definir la muerte como una separación entre el cuerpo y el espíritu. Y a ese espíritu se lo explica como energía que abandona el cuerpo. Nada mas gráfico para explicar la presencia masiva de las nuevas generaciones en la calle aquellos días de octubre. Aquella energía liberada por NK, estaba representada por los miles de integrantes de esta nueva generación de argentinas y argentinos. La juventud como sinónimo de energía y de pasión, terminaba de sellar su pacto con él.

 

 

 

Algunos se sentirán identificados con lo dicho. Otros no estarán de acuerdo. También es cierto que, acontecido lo de NK, la dirigencia y los medios de comunicación, empezaron a imaginar parangones entre NK y las figuras históricas del justicialismo; Perón o eventualmente Evita. También con otros referentes de los movimientos nacionales y populares, no solo de Argentina, sino de Suramérica. La comparación con el fundador del peronismo termino siendo inevitable. El análisis de lo que cada uno aportó al país es y seguirá siendo objeto de estudio y reflexiones. Sin embargo, para las nuevas generaciones, para quienes no conocimos a Perón, el legado de NK es extraordinario.

Días atrás un dirigente amigo, par generacional, me invito a participar de una charla que tenía  que ver con esto y me dijo:

-Vamos a hablar del legado de NK, porque para quienes no vivimos a Perón, Néstor es nuestro Perón.

Luego de pensar unos segundos en uno y otro, le conteste sin dudar:

-No te confundas, Néstor no fue nuestro Perón. Néstor Kirchner fue, es y será nuestro Néstor Kirchner.


(*) Director del Instituto Nacional de Capacitación Política

 

 

 

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